Sobre los espacios de impunidad y locura donde el orden jurídico se quiebra, sobre los ángeles y el tiempo suspendido entre Auschwitz y Gaza y sobre el sentido y el valor de las palabras.
Si algo caracteriza a la posmodernidad es la amplitud del concepto, la polisemia de la palabra y, en consecuencia, la dificultad que ofrece su definición.