23 de febrero de 2025
La ley electoral intentó inútilmente establecer períodos dedicados al proselitismo y períodos de veda del mismo en cuanto se refiere a las campañas electorales de los partidos, movimientos o candidaturas personales con miras a elecciones posteriores. De esta manera la ley pretendió preservar la tranquilidad de la población frente a la polución sonora y visual de la propaganda política y electoral y permitir en cambio, en homenaje a la libertad y la democracia, momentos de máxima exposición de la oferta electoral en los cuales, hasta si se quiere, se produce una agresión innecesaria a la sociedad.