
Las próximas autoridades nacionales y departamentales deben sumar sus esfuerzos para revertir la histórica marginación de los pueblos del Ñeembucú. De cumplir sus promesas, además de hacer realidad el sueño de la integración regional con un puente internacional, se fortalecerá el sector productivo.
Las autoridades locales y departamentales de Ñeembucú, tras varios años de enfrentamientos estériles y lamentable despilfarro de los recursos públicos en pésimas obras que no responden a la prioridad de la zona, hoy están obligadas a actuar con honestidad y patriotismo para atender el clamor de un pueblo marginado por años. Ñeembucú necesita que el dinero previsto para su desarrollo sea invertido considerando el bienestar general y nunca más para el beneficio de gobernantes y su entorno rapaz.
El uso correcto de los fondos públicos por parte de intendentes y gobernadores puede marcar grandes diferencias en el desarrollo de postergadas poblaciones de nuestro país. Lamentablemente, en los últimos años, coincidiendo con el incremento de los aportes en concepto de royalties y Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (Fonacide), se multiplicaron las deficiencias y algunas autoridades locales hacen caso omiso a las voces críticas de algunos concejales y la población defraudada.

La llegada del asfaltado al distrito de Villa Oliva, que marca el fin del aislamiento de uno de los 16 distritos más olvidados por el Estado paraguayo, es a la par de una gran oportunidad de desarrollo para los oliveños una esperanza de redención para la decena de distritos del Ñeembucú que siguen soñando con una ruta de todo tiempo.


