26 de marzo de 2026

En el marco del Día Mundial del Sueño y camino al 40° aniversario de Paraná Colchones y Sommiers, nació una alianza estratégica sin precedentes en Paraguay: la Real Academia del Descanso (RAD), que persigue loables objetivos. Esta unión entre Paraná Colchones y Morpheus Sleep Clinic no se trató solo de un evento de presentación, fue una propuesta de una nueva plataforma educativa permanente. El objetivo es elevar el estándar del bienestar local a través de la ciencia y el confort, estableciendo las normas para un sueño reparador.

Despertarse una vez en la noche para ir al baño puede ocurrir de forma ocasional —por haber bebido mucho líquido tarde, por alcohol o por una cena salada—. Pero cuando el episodio se repite casi a diario y fragmenta el sueño, conviene ponerle nombre: nicturia, el acto de levantarse una o más veces durante la noche para orinar.

En un día atravesado por pantallas, notificaciones y pendientes, el último paisaje que ve el cerebro antes de dormir suele ser el dormitorio: ropa acumulada en una silla, cables a la vista, vasos en la mesa de luz, el celular encendido. La “limpieza visual” propone lo contrario: dedicar apenas diez minutos a reducir el desorden y las fuentes de estímulo, con el objetivo de acostarse con menos ruido mental y levantarse con una sensación de control.

Quien convive con un perro lo ha visto alguna vez: el animal descansa plácidamente y, de repente, comienza a mover las patas como si persiguiera algo invisible. A veces gruñe, ladra en susurros o agita los bigotes. ¿Está soñando? ¿Es normal que tiemble así? La ciencia del sueño canino ofrece respuestas bastante claras.

A medida que la noche cae, los sueños despiertan emociones y revelan temores: caer, volar, ser perseguidos. En esta exploración onírica, la ciencia desentraña patrones que conectan nuestras almas en un lienzo de experiencias compartidas. Estos son los cinco sueños más comunes.

Durante años, revisar el celular en la cama se ha convertido en un gesto casi automático: un último vistazo a las redes, responder mensajes pendientes, “revisar algo rápido”. Pero lo que parece un hábito inocente está erosionando, noche tras noche, la calidad del sueño. Frente a la luz fría de la pantalla, el libro de papel —o un lector sin retroiluminación intensa— vuelve a perfilarse como el mejor aliado para descansar.