4 de febrero de 2026


Tal como lo hacían en cada “fecha feliz” los stronistas denominados “militantes combatientes”, hoy cientos de hurreros y operadores “bien financiados” hacen largas filas para besar el “anillo” del único líder y patrón significativamente corrupto Horacio Cartes, quien está de cumpleaños.
El embajador estadounidense, Marc Ostfield mencionó en estos días “una parte de nuestra historia compartida, una parte reprochable que muchos preferirían olvidar”, aludiendo a que “durante los años 70 y 80, hemos contribuido a injusticias en Paraguay”. La confesión deja bastante para razonar. Hay cosas difíciles de olvidar.

El cierre de ABC fue uno de los episodios más luctuosos de nuestra azarosa historia política. Eran tiempos de oscurantismo. La vida y los bienes de las personas dependían del humor del tirano autoerigido en monarca del Paraguay. Una simple resolución ministerial bastó para cerrar la publicación de mayor circulación nacional.

Se cumplen 34 años de la caída del stronissmo y el inicio de los gobiernos en democracia en Paraguay. El fin de la dictadura militar que soportó el país en manos de Alfredo Stroessner llegó a su término con un golpe de Estado encabezado por el general Andrés Rodríguez, en la conocida como la Noche de la Candelaria.
En mi comentario del domingo pasado, señalé el olvido en que tenemos a muchos compatriotas y extranjeros que hicieron aportes importantes al país. El caso del héroe de la Guerra del 70, coronel Francisco Martínez, es peor. Su nombre en una calle céntrica fue cambiado por el de alguien a quien nadie conoce. Es un tal Eduardo Víctor Haedo, político uruguayo, que endulzó los oídos de Stroessner con esta frase: “La tierra paraguaya es roja por la sangre de sus héroes”. El dictador ordenó que se lo inmortalizara, con lo que el valiente coronel Martínez fue castigado por segunda vez. La primera fue por el mariscal López, que martirizó también a su esposa, la joven y bella Juliana Insfrán.