31 de marzo de 2026
La injerencia política en el sistema de salud no solo distorsiona su funcionamiento, sino que corrompe su esencia más noble: el servicio a la vida. Cuando intereses partidarios se infiltran en hospitales y puestos sanitarios, el criterio técnico queda relegado y la dignidad profesional se ve seriamente comprometida. Lo que debería ser un espacio neutral y humano, se convierte en terreno de disputas mezquinas.

Pobladores de la compañía Cabañas del distrito de Caacupé, denuncian que la unidad de Salud I está en su peor momento, por la precaria situación en la que se encuentra. Los pacientes de la zona exigen a las autoridades reparación, limpieza y mantenimiento de las salas.

El reciente fallecimiento de un bebé en Lambaré y las vicisitudes que atravesó una familia para salvar a otro infante en Luque despertaron una andanada de críticas al protocolo recientemente establecido para la internación de niños, niñas y adolescentes en sanatorios privados. Sin embargo, el protocolo poco o nada tuvo que ver en ambos casos. En una reciente reunión entre representantes del Poder Judicial y el Ministerio de Salud para evaluar lo ocurrido, salieron a luz algunas falencias que acordaron superar, para evitar desenlaces fatales en el futuro. Deberán agilizar la comunicación de la necesidad de internación y fortalecer la comunicación interinstitucional.

La epidemia de dengue debilita la capacidad de respuesta del sistema de Salud Pública en intervenciones complejas como el trasplante de órganos. En el caso del Instituto de Previsión Social, donde se realizaron en estos días trasplantes exitosos, debe responder además a todos los servicios sin diferenciación, con el mismo presupuesto y personal.