3 de febrero de 2026
El presidente Santiago Peña mantuvo un encuentro con el jeque Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, vicegobernante de Abu Dhabi. Según informó, se prevé avanzar en una cooperación estratégica centrada en tecnología, inteligencia artificial y desarrollo sostenible, en el marco de la Cumbre Mundial de Gobiernos.

En No Tiene Nombre de ABC, el jefe comunal de la ciudad de Caaguazú, José “Papu” Ríos (PLRA), fue consultado ayer sobre el llamativo ataque en su contra del presidente de la República, Santiago Peña, el martes último en un acto oficial, en dicha localidad.
Hay terror en el Hospital Central del IPS. Y con la gota de sudor frío que recorre el cuello de internados y el de sus familiares, hay también un hilo de esperanza, de un milagro salvador. Es tan profunda, tan sistémica, la negligencia reinante en la atención médica, que quien ingresa como paciente, no sabe si saldrá vivo. Los responsables no son monstruos salidos de una ficción. Son los gerentes, el Consejo Directivo, su presidente, Jorge Brítez, y Santiago Peña, a estas alturas dopado por su propio ego, que sigue viajando, subido a su nube de pedo.

El intendente de Caaguazú, José “Papu” Ríos, respondió a las críticas de Santiago Peña enumerando gestiones de titulación y acción social, al tiempo que denunció una “persecución relámpago” de la DNIT y la Contraloría tras sus declaraciones contra el Ejecutivo.

“El presidente de IPS (Jorge Brítez) responde a intereses económicos particulares del presidente de la República (Santiago Peña), a él muy poco le preocupa el servicio a los jubilados”, afirmó el diputado Mauricio Espínola (ANR, Añeteté) y que por ello, pese a ameritar su cambio por la situación catastrófica de la previsional y por el manejo oscuro de los fondos, Peña no lo tocaría.
El último 28 de enero, y al cabo de tres días de internación, el asegurado Braulio Vázquez, sonidista de un canal de televisión, falleció en el Hospital Central del IPS porque los equipos necesarios para un cateterismo cardiaco de urgencia estaban fuera de servicio debido a desperfectos. Como el nosocomio no contaba con insumos para el tratamiento, los familiares del paciente habían tenido que comprarlos por valor de unos once millones de guaraníes. Entretanto, los familiares de otro asegurado, Hermenegildo Ríos, que también requiere un cateterismo cardiaco, están muy angustiados. Le dijeron que “la máquina no funciona desde hace tres días”, pero la espera ya dura más de veinte, según su esposa. De este modo, resulta que una internación en el ente previsional puede suponer un riesgo mortal. Una muerte que no fue evitada debido a la falta de mantenimiento de equipos médicos, podría implicar una negligencia culposa.