5 de abril de 2026

El salario mínimo ya no es lo que dice el papel: entre el IPS, el alquiler y el costo del súper, la realidad del trabajador paraguayo es crítica. Mientras el Conasam prepara un posible ajuste, te ayudamos a hacer las cuentas claras. Entrá, cargá tus gastos en nuestro simulador y descubrí si tu sueldo sobrevive a la inflación o si sos parte de la estadística que termina el mes en rojo.



El salario mínimo es una de las herramientas más discutidas dentro de la política laboral, en particular en economías con elevados niveles de informalidad como Paraguay. Si bien su objetivo central es asegurar un piso de ingresos para los trabajadores, sus efectos sobre el empleo, la productividad y los incentivos a la formalización han sido analizados desde distintos marcos teóricos, con lecturas relevantes para la realidad local.

Datos recientes del Banco Central del Paraguay (BCP) sobre tarjetas de crédito y crédito de consumo, combinados con la evolución de indicadores laborales y de precios, señalan un escenario en el cual el consumo corriente –incluido el de alimentos– se estaría financiando cada vez más con deuda, poniendo en riesgo la estabilidad económica de familias y la salud del sistema financiero. En primer lugar, los datos de empleo muestran que de las más de 2.900.000 personas ocupadas en el país, cerca del 60%, corresponde a trabajadores asalariados que abarcan los sectores privado, público y trabajo doméstico remunerado.


El alcance del salario mínimo legal vigente (SMLV) en la población asalariada muestra diferencias marcadas entre sectores, revelando brechas persistentes y desafíos estructurales tanto en el sector público como en el privado, de acuerdo con los últimos datos del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS), construidos a partir de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) del Instituto Nacional de Estadística (INE).