11 de enero de 2026

El salario mínimo es una de las herramientas más discutidas dentro de la política laboral, en particular en economías con elevados niveles de informalidad como Paraguay. Si bien su objetivo central es asegurar un piso de ingresos para los trabajadores, sus efectos sobre el empleo, la productividad y los incentivos a la formalización han sido analizados desde distintos marcos teóricos, con lecturas relevantes para la realidad local.

Enfermeras del Instituto de Previsión Social (IPS) se manifestaron frente al Congreso para exigir un reajuste salarial, teniendo en cuenta que muchos de los contratados no ganan ni el suelo mínimo. Reclaman que existe dinero para tercerizados, pero no para desprecarizar a sus funcionarios.

En el Senado se desarrolló este jueves una Audiencia Pública sobre el mecanismo de ajuste del salario mínimo, en la que coincidieron legisladores, representantes sindicales, gremiales y técnicos del Banco Central del Paraguay (BCP) en que el sistema actual resulta insuficiente para reflejar el costo real de vida de las familias trabajadoras.

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) entra este mes en la etapa de definición del proyecto de Presupuesto General de la Nación (PGN) para el ejercicio fiscal 2026, cuyo plazo de presentación ante el Congreso Nacional vence el 1 de setiembre. Se perfila un aumento importante en el gasto salarial por el impacto del sueldo mínimo y las ampliaciones presupuestarias previstas.

El presidente de la Cámara Paraguaya de Supermercados, Gustavo Lezcano, señaló que en el país todavía se sufre por la informalidad y sostuvo que el sueldo mínimo debe ser un piso y no un techo. Indicó que el país goza de una macroeconomía bastante estable, pero eso aún no se siente en la microeconomía.