31 de enero de 2026

Dormir mal se ha vuelto tan común que casi parece normal. Frente a esa realidad, millones de personas han empezado a usar “ruidos de colores” para quedarse dormidas: el típico zumbido constante, el sonido de lluvia lejana o un murmullo grave que recuerda a un motor lejano. No todos suenan igual ni sirven para lo mismo.


El ruido urbano es una forma de contaminación invisible que impacta en el sueño, la audición y el bienestar general. Estudios en los Estados Unidos revelan que millones de personas viven expuestas a niveles sonoros dañinos cada día.

La senadora alineada al cartismo Noelia Cabrera, expulsada del PLRA en la convención liberal de marzo último, presentó un proyecto de ley para prohibir los ruidos fuertes y molestos, tarea que estará a cargo de los municipios y la Policía Nacional, según su proyecto.

Ponerse el pijama, meterse en la cama, apagar la luz... y sumirse en el sueño más profundo. Lamentablemente, dormirse no es tan fácil para muchas personas. Cuando hay ruidos que molestan puede ser muy difícil conciliar el sueño. ¿Por qué pasa esto? ¿Y qué hacer cuando hay una fiesta callejera bajo la ventana del dormitorio o la pareja ronca?


Científicos de la Universidad de Ginebra estudiarán las zonas cerebrales que son estimuladas por ruidos como los de una alarma o un grito para prevenir el alzheimer, el autismo o la esquizofrenia, en vista de que el cerebro de las personas con estos trastornos responde de forma diferente a ellos.