19 de febrero de 2026

El 14 de febrero, Día de los Enamorados, no solo es una fecha comercial: en redes sociales se convierte en un evento algorítmico. Historias con ramos, cenas sorpresa y “recaps” románticos tienden a recibir más interacción, y eso empuja el contenido similar a más pantallas. Para quienes están solteros —por elección, por transición o por circunstancias— la repetición del mismo guion puede amplificar una sensación difícil de nombrar: estar quedándose afuera.

Viajar en pareja puede parecer un sueño hecho realidad, pero detrás de unas vistas gloriosas se esconden más realidades que conflictos en la cartera; la logística, las expectativas y la saturación pueden ser el verdadero termómetro de la relación.

Cuando una relación entra en piloto automático o atraviesa una crisis, muchos piensan en viajar “para despejar la mente”. Pero en los últimos años ha surgido una tendencia más precisa: elegir destinos pensados específicamente para trabajar la relación, ya sea para reavivar la pasión, mejorar la comunicación o enfrentar un conflicto profundo. ¿Cuáles son los sitios ideales para esto?

El ideal del amor romántico se cuestiona: investigaciones demuestran que mantener espacios individuales en las relaciones no solo afianza la conexión, sino que es clave para la satisfacción y el bienestar emocional.

En el laberinto de las relaciones interpersonales, la seducción narcisista se disfraza de amor a primera vista, pero con el tiempo puede erosionar la identidad y el deseo, dejando tras de sí un dolor sutil y difícil de nombrar.