7 de febrero de 2026

En muchas casas hay un perro que gruñe cuando lo mueven del sofá, protesta si le tocan el plato o ladra a cualquiera que se acerca. A menudo se dice “es malo” o “no tiene cariño”, pero la mayoría de las veces se trata de otra cosa: carácter, genética y educación.

En cada ola de calor, las redes se llenan de advertencias para “no sacar al perro a las horas centrales del día”. Pero para ciertos animales, el riesgo no se limita al paseo ni al sol directo. En razas braquicéfalas —como Bulldogs, Pugs o Boston Terriers— el simple hecho de permanecer en un piso caluroso, un coche mal ventilado o una habitación sin refrigeración puede convertirse en una emergencia médica en cuestión de minutos.


En un extremo de la correa, un chihuahua de poco más de un kilo cabe en un bolso de mano. En el otro, un gran danés puede pesar lo mismo que un adolescente. Ambos son perros, pertenecen a la misma especie (Canis lupus familiaris) y, sin embargo, su tamaño parece desafiar la lógica. Detrás de este contraste extremo hay un laboratorio silencioso pero implacable: la genética.

Contrario a la creencia general, no todos los perros son nadadores naturales. Veterinarios indican que diversas razas enfrentan riesgos únicos en el agua, desde problemas de flotabilidad hasta limitaciones respiratorias. Conocé las verdades detrás de este mito acuático.