25 de enero de 2026

En consultas de salud mental aparece con frecuencia una herida que no cicatriza y una convicción persistente: “Solo podré pasar página cuando me pida perdón”. Esa espera, comprensible y profundamente humana, suele transformarse en una trampa silenciosa, y la vida queda suspendida a la espera de una disculpa que tal vez nunca llegue.

Salir del clóset en la adolescencia o en los veintitantos suele asociarse con el descubrimiento del deseo y la búsqueda del propio lugar en el mundo. En la mediana edad, el proceso tiene otros matices: implica revisar décadas de decisiones, relaciones largas, matrimonios, paternidades y maternidades.

El Día Mundial de la Lucha contra la Depresión se observa cada año el 13 de enero. Esta fecha se dedica a crear conciencia sobre la importancia de la salud mental y a proporcionar un apoyo esencial a quienes padecen trastornos depresivos.

Para muchas parejas, las vacaciones son algo más que tiempo libre: son una especie de “examen final” de la relación. De repente, hay 24 horas al día de convivencia, decisiones compartidas, dinero en juego, cansancio, mapas, maletas… y muy poco espacio para escaparse de los conflictos.

Después de semanas de cenas, brindis, visitas familiares, y amigos que regresan por vacaciones, llegó enero. La heladera está más vacía, la agenda también. Lo que para muchas personas es un alivio, para otras se convierte en una mezcla extraña de cansancio, rareza… y culpa por necesitar, de forma casi urgente, estar solas.

La biofobia, una aversión creciente hacia lo natural en entornos urbanos, muestra un preocupante deslizamiento en nuestra percepción del mundo. Entre el miedo a lo desconocido y la urbanización creciente, esta reacción amenaza nuestra conexión vital con los ecosistemas.