9 de abril de 2026

Como una “tomadura de pelo” calificó el diputado Adrián “Billy” Vaesken (PLRA, Frente Radical) el hecho de que el gobierno de Santiago Peña gaste unos US$ 1,5 millones a través del Parque Tecnológico de Itaipú (PTI) para propaganda mediante tiktokers e influencers. Ante tamaño nivel de ridiculez del Gobierno, incluso especuló con la posibilidad de contratar al exsenador aliado cartista Javier “Chaqueñito” Vera, recientemente expulsado del Senado y ahora devenido a influencer.


Desde octubre, a la letal escalada de la violencia bélica en la Franja de Gaza vemos sumarse otra forma de violencia, la de la difamación y la censura de las voces que osan expresar su solidaridad con la población civil víctima de los bombardeos y del asedio, denuncia este artículo de Manuel Pérez.

La ley electoral intentó inútilmente establecer períodos dedicados al proselitismo y períodos de veda del mismo en cuanto se refiere a las campañas electorales de los partidos, movimientos o candidaturas personales con miras a elecciones posteriores. De esta manera la ley pretendió preservar la tranquilidad de la población frente a la polución sonora y visual de la propaganda política y electoral y permitir en cambio, en homenaje a la libertad y la democracia, momentos de máxima exposición de la oferta electoral en los cuales, hasta si se quiere, se produce una agresión innecesaria a la sociedad.

Desde hoy los candidatos para las próximas internas partidarias tienen permitido instalar propaganda electoral en la vía pública, aunque hace tiempo ya lo estaban haciendo. El Tribunal Superior de Justicia Electoral aguarda equipos para que las elecciones se desarrollen con regularidad el 18 diciembre.