27 de marzo de 2026

Este martes 24 de marzo a las 19:00, la Plaza de los Desaparecidos será escenario del inicio del ciclo “Poesía y Canciones, a viva voz”, una propuesta cultural que reunirá a escritores premiados con el Premio Carmen Soler y al cantautor Pachín Centurión. La actividad se realiza en conjunto con la Plataforma Social de DD.HH., Memoria y Democracia, en el marco del homenaje mensual a personas detenidas, secuestradas y desaparecidas.

El Museo del Barro se había pronunciado ante una iniciativa de la Oficina de la Primera Dama en la que se refería a la Plaza de los Desaparecidos como la “Plaza Navidad”, algo que generó un rechazo de distintos sectores culturales e históricos. Ante la situación, la institución emitió un comunicado oficial.

Dos hechos deplorables en un lugar sumamente importante para la memoria colectiva como lo es la Plaza de los Desaparecidos han ocurrido recientemente. Por un lado, la pieza artística “Tentáculos del poder”, de Ruth Flores, fue pisoteada adrede, y además, el sitio sufrió un repentino cambio de nombre a Plaza Navidad, para un evento organizado por la Oficina de la Primera Dama.

El Museo del Barro emitió un comunicado en el que expresó su enérgico rechazo al cambio de nombre de la Plaza de los Desaparecidos, el cual se realizó en el marco de una acción de la Oficina de la Primera Dama, Leticia Ocampos.

Una movilización de personas a favor de Israel se desarrolló días atrás y llegaron a utlizar, en una parte de su actividad, a la plaza de los Desaparecidos en Asunción. Rogelio Goiburú, uno de los reconocidos impulsores de la búsqueda de las víctimas de la dictadura, se expresó en contra que otros sectores que no sean de familiares o afectados por el régimen stronista utilicen dicho espacio que se ubica al costado del Palacio de Gobierno.

Como muchos lugares históricos, pero nada menos que al costado del Palacio de López, la Plaza de los Desaparecidos muestra su orfandad con desmoronamiento estructural, hundimiento de veredas y una calamitosa jardinería hacia la Costanera de Asunción. Las autoridades deberían velar por estos lugares que se transforman en peligrosas trampas para niños, ciclistas y todos los que pasean por allí.