30 de noviembre de 2025
CARAPEGUÁ, departamento de Paraguarí. Conocido como la “Capital del Poyvi”, este municipio se afianza como un referente nacional de la producción textil artesanal. Las técnicas ancestrales, transmitidas de generación en generación, no solo preservan un valioso patrimonio cultural, sino que también sostienen la economía local, donde los artesanos tejen sus sueños en telares y trabajos manuales.

La guarania, ese género profundamente arraigado en el alma paraguaya, ha trascendido las décadas como símbolo de identidad y emoción. Creada por José Asunción Flores en 1925, esta música combina poesía y melancolía para contar historias de amor, lucha y esperanza. Ahora, gracias a plataformas como Spotify, estas joyas culturales están al alcance de todos, permitiendo redescubrir sus grandes éxitos.

La guarania, el género musical que vio la luz hace casi un siglo a partir del genio creativo de José Asunción Flores, es ahora Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El periodista investigador Antonio V. Pecci recuerda el largo camino para alcanzar este reconocimiento de la Unesco, mientras que Francisco, nieto de Flores, nos muestra el lado más familiar del célebre compositor.
El martes fue un día de júbilo nacional a partir del anuncio de que la guarania es patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Se da este acontecimiento singular en vísperas del centenario de la creación del maestro José Asunción Flores. En cien años se dieron muchos acontecimientos, gratos y dolorosos, que marcaron la grandeza y la pequeñez del ser humano.
Paraguay albergó durante esta semana a la 19° reunión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco. Además de la guarania, otros elementos de distintos países del mundo fueron ingresados a las listas del Patrimonio Cultural Inmaterial durante este evento que congregó a cerca de mil personas de unos 120 países.

Irónicamente, varios de los que ahora glorifican a Flores son los mismos que lo combatieron. Lo odian por comunista, ateo y contrario a la «Paz y Progreso» de Stroessner: paz de los sepulcros y progreso de los siervos del dictador.