4 de abril de 2025
Aplicar la filosofía programática en la cotidianidad agiliza procesos y eleva el nivel de precisión. Es lo que hace el mundo hoy, mientras el país padece del cáncer -extirpable cuando hay voluntad política real- de la corrupción, la impunidad y la desidia a las que se suma la ucronía en la que vive la gestión actual del Ministerio de Educación.
El diputado cartista, Yamil Esgaib, salió a decir: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Fue cuando se trataba la renuncia del exdiputado Orlando Arévalo. Con la frase bíblica, Esgaib le dijo a sus colegas cartistas y satélites que no estaban moralmente calificados para condenar a nadie. Es cierto, pero con la idea de que los parlamentarios no están libres de pecado, y por ello no pueden actuar, la corrupción ahogaría totalmente al país.
“En la agenda política priman los intereses sectoriales y se olvidan de la agenda de desarrollo y de su promesa de trabajar para la gente”. Esto no es de ningún opositor, sino de la conservadora Unión de Gremios de la Producción. Año 2024, cuando el Quincho expulsó a Kattya González. Y sigue siendo actual. Al Gobierno lo maneja la política, y a la política no le importa la gente. Ergo: al Gobierno no le importa la gente.
BUENOS AIRES. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires prohibió a los docentes del distrito expresar en las aulas opiniones sobre “religión, sexualidad, género, etnia y política partidaria” durante el ciclo escolar que comienza este mes, lo que motivó la denuncia de docentes y legisladores.
Aprovechando las polémicas de estos días sobre las pistolas de hidrogel, el antropólogo Marcelo Bogado reflexiona acerca de la confusión entre el mundo real y el mundo virtual en la sociedad contemporánea.
El pasado viernes 27 se recordó en Itauguá a uno de sus más ilustres hijos, el poeta Félix Fernández (1897- 1984) protagonista de una dilatada y rica vida cultural que perdura a través de los tiempos. Como poeta, es uno de los mayores en lengua guaraní. Sobresalió por su delicada sensibilidad y respeto a la mujer, al contrario de los poetas del “purahei jahe´o” (canto plañidero) que se inventan historias para denigrarla de la peor manera.