3 de febrero de 2026

La Cámara de Senadores destinó durante el 2025 unos G. 680.000.000 en viáticos y pasajes, de los cuales según los documentos, se gastaron G. 514.237.460 y se hicieron 81 viajes. Los senadores que más sellaron su pasaporte con dinero del pueblo fueron los liberocartistas Dionisio Amarilla y Noelia Cabrera, y la cartista Norma Aquino “Yamy Nal”, quien fue expulsada tras el escándalo de los audios por la supuesta repartija de la donación de Taiwán.

El senador Juan Carlos “Nano” Galaverna (ANR-HC) asumió hoy como nuevo titular de la Comisión Nacional de Defensa de los Recursos Naturales (Conaderna), en reemplazo de su colega liberocartista Noelia Cabrera, quien renunció tras el escándalo de sus “neposobrinos”. Descartó la eliminación del organismo, tal como solicitan los opositores.
El cartismo se ha caracterizado no solo por promover proyectos de leyes que parecen van a contramano de los derechos que benefician a la ciudadanía, sino que también por apañar a las piezas más cuestionadas de la política. Esta actitud, que encuentra complicidad en una Justicia indiferente, sumisa y dependiente del poder político, deja en completa indefensión al pueblo paraguayo, que así, en vez de tener a sus representantes en el poder, da la impresión de que tiene a sus verdugos. Ese sector no se inmuta ante los escándalos de presunta corrupción que toman estado público, como en el caso de la senadora Noelia Cabrera (PLRA, cartista), o del intervenido intendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR, cartista). A este paso, puede pensarse que el cartismo no defiende a personas, sino una filosofía de corrupción.
Seguramente hubo momentos de mayor miserabilidad en el Congreso, claro que sí. Pero esta semana, fue una eternidad de ruindad y vileza el descargo de la senadora Lourdes Noelia Cabrera Peters para justificar por qué sus “maravillosos” sobrinos no acuden al Congreso a trabajar como cualquier otro funcionario público.
En su intervención durante el tratamiento del caso sobrinos de Noelia Cabrera, el senador Ignacio Iramain, una luz en las tinieblas parlamentarias, rogó “que nuestra estupidez no sea infinita”. Basó su proposición en dos escritores, uno de ellos, Pino Aprile, especie de Helio Vera italiano. La defensa de la senadora pillada en flagrancia, sin embargo, nos expuso crudamente que la estupidez está muy cómoda en varios curules.