22 de marzo de 2026

La estructura del mercado laboral paraguayo mantiene diferencias marcadas entre hombres y mujeres, tanto en el acceso al empleo como en su calidad. Los datos oficiales correspondientes al año 2025 permiten identificar patrones persistentes que atraviesan la edad, la educación, la categoría ocupacional, el tamaño de empresa y el tipo de actividad económica. Este conjunto de evidencias no solo describe una brecha de género, sino que permite comprender cómo se distribuyen las oportunidades laborales y qué segmentos concentran mayores niveles de vulnerabilidad.

Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) son importantes generadoras de empleo en Paraguay. En el segundo trimestre de 2025 y de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el total de ocupados en el país superó los 2.970.000, de los cuales, el 76,9% se concentra en unidades productivas de menor escala, reflejando la fuerte dependencia del mercado laboral nacional respecto de este segmento.

El ingreso de los jóvenes al mercado laboral en los países del Cono Sur revela una serie de barreras estructurales que comprometen tanto sus oportunidades inmediatas como su trayectoria futura. Así lo advierte el informe publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) titulado “Juventud Desigual: un reto para el desarrollo del Cono Sur”. El mencionado documento destaca que la desigualdad de origen, la precariedad laboral y el desempleo persistente forman un círculo difícil de romper para millones de jóvenes en Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.

Para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), los sistemas de pensiones representan uno de los pilares fundamentales del Estado de bienestar y desempeñan un rol clave, tanto en la protección social como en la sostenibilidad fiscal de los países. Estos sistemas funcionan como contratos sociales cuyo objetivo principal es garantizar a los adultos mayores un nivel de consumo digno en una etapa de la vida en la que las posibilidades de generar ingresos se reducen significativamente.


La desigualdad de género en el mercado laboral y el acceso de las mujeres a oportunidades económicas continúan siendo las principales barreras para el desarrollo global. De acuerdo con el informe “Women, Business and the Law 2024″ publicado por el Banco Mundial (BM), las mujeres a nivel mundial cuentan con menos de dos tercios de los derechos legales que tienen los hombres, lo que limita su participación en la economía y reduce el potencial de crecimiento de los países.