2 de enero de 2026

Mover las manos al hablar no es solo una costumbre cultural: es una forma poderosa de comunicación no verbal. Lejos de ser un gesto superficial, puede revelar cómo pensamos, sentimos y hasta cómo procesamos la información al expresarnos.

A veces las manos se adormecen. Uno las mueve y por lo general no pierde un minuto más con el asunto. Sin embargo, es una molestia a la que debería prestársele más atención, porque puede de que uno de los nervios está siendo presionado por la muñeca.


Es un gesto sencillo que protege nuestra salud, aunque a algunos se les olvida con demasiada frecuencia. Junto a la vacunación en los casos aconsejados, la limpieza y ventilación, así como evitar ir al trabajo o colegio cuando se está enfermo y no llevarse la mano a la boca cuando se tose o estornuda, muchos contagios podrían evitarse con una mayor frecuencia del lavado de manos.
