7 de febrero de 2026

Lejos de ser una etapa histórica clausurada, el estronismo sobrevive como cultura política, como sentido común autoritario y como pedagogía del silencio, sostiene el profesor Cristian Andino a propósito de las recientes y polémicas declaraciones del titular de la ANEAES.
Juan José Farías iba diariamente a Clorinda a vender helados. El 7 de marzo de 1969 lo apresó la policía. El 11 de marzo murió en Investigaciones. Mario Arzamendia repartía el periódico Sendero. Fue detenido el 5 de abril de 1976. El 11 de setiembre su esposa retiró su cadáver del Policlínico Policial. Dos muertos. Muy poco para una dictadura “benigna”.
José Duarte Penayo, titular de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes) se refirió en estos días al gobierno de Stroessner en unos términos alejados de la verdad y pegados a serios errores. Refiriéndose a las revoluciones, dijo que Stroessner…
Esta semana retumbó en el oído de los paraguayos, sobre todo en la memoria de quienes padecieron una larga dictadura, las palabras de José Fernando Duarte Penayo, director de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes) e hijo del expresidente Nicanor Duarte Frutos, a quien no se le ocurrió mejor idea que reivindicar la dictadura stronista, precisamente en tiempos en los cuales las autoridades solo han dado muestra de concentración de poder, sometimiento de instituciones y obediencia a mandatos imperativos. El artículo 3 de la Constitución Nacional expresa claramente que “la dictadura está fuera de la Ley”. Esta frase declara explícitamente que cualquier forma de dictadura es inconstitucional e ilegítima. Sobre esta lógica, la frase de Duarte Penayo al momento de situar a Stroessner como un “presidente constitucional” pierde todo sentido.


Lejos de realizar una autocrítica por sus polémicas expresiones sobre la dictadura de Alfredo Stroessner —a la que llegó a calificar como “benigna en materia de muerte” y cuyo gobierno definió como “constitucional” —, el presidente de la ANEAES, José Duarte Penayo, volvió a defender sus dichos y atribuyó las críticas a motivaciones políticas y partidarias.