1 de abril de 2026
Una vez más, el IPS se convierte en noticia por la peor de las razones. Una mujer de 62 años, diagnosticada con cáncer de mama derecha, entró al quirófano del Hospital Ingavi para una mastectomía. Salió con el seno izquierdo sano extirpado. Tres horas después, la volvieron a operar para quitarle el órgano que realmente correspondía. Sin empatía, sin disculpas de fondo, solo una “auditoría interna” que huele a cortina de humo. IPS no asume; evade, promete investigar. Esto no es un accidente aislado. Es el mismo guion macabro que ya lo vivió don Ramón Samudio, a quien en 2022, en el Hospital Central del IPS, le amputaron la pierna izquierda sana en lugar de la derecha afectada por trombosis. O la “muerte evitable” de Braulio Vázquez en enero pasado. Basta ya. No se trata de “error humano”. Es crimen institucional. No es “falta de recursos”. Es saqueo sistemático. No es “mala suerte”. Es desprecio absoluto por la vida de quien financia el IPS con su trabajo honesto.

Desde el Instituto de Previsión Social (IPS) confirmaron esta mañana que la “versión oficial” es que sí, se le extirpó una mama equivocada a una paciente con cáncer la semana pasada. El director del Hospital Ingavi dijo que necesitan el resultado de la auditoría para comprender el origen, pero habló de posibles fallas en los protocolos o de comunicación médico-paciente.

Ante la gravedad de las últimas denuncias de presunta negligencia, el superintendente de Salud, Roberto Melgarejo, señaló que están realizando las auditorías médicas, que serán derivadas a la Fiscalía para un eventual proceso penal. Señaló que, al igual que el gremio de médicos, considera que la causa de estos hechos es la gran cantidad de universidades de medicina habilitadas sin cumplir los estándares.

La Superintendencia de Salud anunció el inicio de una auditoría en el IPS tras denuncias de una presunta negligencia en el servicio de Mastología del Hospital Ingavi, donde una paciente con cáncer fue operada de la mama incorrecta. El superintendente Roberto Melgarejo calificó el hecho como grave y otorgó un plazo de 30 días para determinar responsabilidades.

Katherine Morínigo libra una carrera contra el tiempo en el Hospital Central del IPS, tras una recaída de leucemia. Para acceder a un trasplante de médula, requiere un fármaco de US$ 20.000 que debe ser importado. Su familia apela a la solidaridad ciudadana para costear el tratamiento que garantice su vida.

Las autoridades del Hospital Ingavi del IPS se escudaron en una “auditoría interna” para evitar admitir el error médico en la extirpación de un seno sano, de manera equivocada, a una paciente con cáncer. El caso reaviva la indignación tras los antecedentes de Ramón Samudio, quien perdió ambas piernas, y de Braulio Vázquez, quien falleció por una errónea clasificación de urgencia.