28 de enero de 2026

El diputado Mauricio Espínola (ANR, Añetete) dijo tener cada vez más indicios de que el Instituto de Previsión Social (IPS) va “acomodando” sus reglamentaciones para aumentar cada vez más los depósitos en Ueno, incluso sin importarle quebrar topes históricos que buscaban aplacar el riesgo para el dinero de los aportantes. Señaló que días después de tocar su reglamento, los depósitos de IPS en Ueno excedieron patrimonio efectivo (respaldo ante riesgos).
Mientras el IPS afirma que su stock de medicamentos alcanza el 90% del vademécum, los asegurados denuncian que enfrentan un crítico desabastecimiento de fármacos para enfermedades crónicas. La administración atribuye los baches a la alta demanda estacional y demoras en la recepción de productos, obligando a pacientes del interior a peregrinar hasta la capital por atención básica. A esto se suma las largas esperas por turnos médicos.

El IPS afirmó que actualmente cuenta con el 90% de los medicamentos del cuadro básico, mientras reconoce faltantes atribuidos principalmente a demoras y trabas burocráticas en los procesos de licitación ante la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas.

Los asegurados del Instituto de Previsión Social, los cuales llegan de varios puntos del país, reclamaron que deben esperar durante horas para acceder a un turno y de igual manera para ser atendidos. Alegan que la falta de más médicos es uno de los aspectos que genera esta situación.

El presidente de la República Santiago Peña acelera la integración entre Salud Pública y el IPS bajo un discurso de eficiencia administrativa. Sin embargo, el plan enfrenta un rechazo masivo de los aportantes, quienes denuncian la inconstitucionalidad de la medida. Mientras el Gobierno busca unificar recursos, los asegurados advierten que la apertura del sistema a no aportantes provocará el colapso definitivo de la previsional.
El diputado independiente Raúl Benítez presentó un proyecto de ley que elimina el privilegiado régimen jubilatorio de los parlamentarios, razón por la cual fue calificado de “populista” por el senador Silvio Ovelar (ANR, cartista), en tanto que su colega Dionisio Amarilla (PLRA, cartista) se negó a hablar de “vagabundos”, como lo sería el autor de la iniciativa. Mientras el común de los mortales debe tener al menos 60 años de edad y haber aportado al Instituto de Previsión Social durante 25 años para cobrar una jubilación igual al promedio de sus salarios en la última década, un parlamentario puede acceder a una extraordinaria a los 55 años y con diez años de contribuciones, percibiendo el 60% de una abultada dieta, y; con cinco años más de aportes, el porcentaje referido llega al 80%. Ciudadanos de primera, lejos de Juan Pueblo! Se trata solo de un ejemplo más de los beneficios especiales de que gozan los legisladores.