12 de abril de 2026

La Estación de Buses de Asunción (EBA) registró ayer lo que es su mayor nivel de movimiento en lo que va del operativo Semana Santa 2026, con unas 28.000 personas registradas en un solo día. Las autoridades prevén que la cifra siga en aumento en los días clave de viajes.


Intentando lavarse las manos por la inhumana remisión en un camión del cadáver de un compatriota de un pueblo originario hasta Laguna Negra (Boquerón), que por el trajín y malas condiciones de traslado, llegó ya en estado de descomposición, el titular del Instituto Paraguayo de Indígena (Indi), Hugo Ramón Samaniego, pretendió repartir la culpa pero terminó demostrando una cadena de inoperancia al frente de su institución

Pobladores de la comunidad Damasco, en Laguna Negra, retuvieron un vehículo del Instituto Paraguayo del Indígena (Indi) tras recibir los restos de un joven en condiciones que consideran inhumanas. El cuerpo, que ya presentaba signos de descomposición, viajó más de 400 kilómetros desde Asunción en la carrocería de un camión de carga debido a que no había ambulancia disponible, según el Indi.
GUAYAYBÍ. Habitantes de la comunidad indígena San José Kupa´y, de la parcialidad Mbya Guaraní, situada a 20 kilómetros del centro de Guayaybí, denunciaron que viven en la extrema pobreza y olvidados de las autoridades. Según testimonios de los lugareños, la población fue creada hace aproximadamente 200 años y hasta ahora no cuentan con camino propio, energía eléctrica, agua potable, acceso a la salud y otros servicios primordiales.
El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) informó que el proyecto de construcción de un puente sobre el arroyo Tapiracuái, para facilitar el acceso a la comunidad indígena Virgen del Carmen, cuenta con un estudio técnico de factibilidad y está en espera de llamado a licitación. La citada población indígena pertenece a la parcialidad Mbya Guaraní, habitada por unas 40 familias.

Pobladores de la comunidad indígena Pikykua siguen utilizando una precaria y peligrosa balsa para cruzar el río Aquidabán. Las carencias en educación se suman al drama de los habitantes, teniendo en cuenta que la única escuela de la zona alberga a los alumnos en un pabellón con riesgo de derrumbe. No cuentan con cocina ni comedor para cumplir con el programa Hambre Cero.