1 de febrero de 2026

Los ingresos de divisas provenientes de las entidades binacionales, Itaipú y Yacyretá, muestran entre 2024 y 2025 una trayectoria claramente descendente, con una pérdida relevante tanto en términos absolutos como relativos. De acuerdo con los datos del Banco Central del Paraguay (BCP), el total ingresado en 2024 había alcanzado US$ 613.968.800, mientras que en 2025 se redujo a US$ 455.130.700. Es decir, una caída interanual de US$ 158.838.100, equivalente a una contracción del 25,9%.


La calidad del empleo constituye una dimensión esencial para evaluar el desarrollo de los países de América Latina, más allá de los indicadores tradicionales de crecimiento económico o de nivel de ocupación. El simple hecho de que una persona tenga trabajo no garantiza que ese empleo sea suficiente para asegurar bienestar, estabilidad e ingresos sostenibles. En contextos como el paraguayo, donde el mercado laboral se caracteriza por altos niveles de informalidad y marcada heterogeneidad entre sectores, analizar la calidad del empleo permite comprender con mayor profundidad la estructura productiva y las oportunidades reales de progreso económico de la población.

El crecimiento de los salarios y los ingresos laborales ha sido modesto en América Latina y el Caribe durante la última década (alrededor de 0,6% y 0,7% anual entre 2016 y 2024), mientras que el PIB per cápita se ha estancado, de acuerdo con datos del Banco Mundial (BM). Este comportamiento refleja que el progreso económico de la región no se ha traducido plenamente en mejoras sostenidas del poder adquisitivo.

La economía paraguaya atraviesa un periodo de notable crecimiento macro, proyectándose nuevamente para este año un repunte del 5,3% en el PIB, uno de los más altos de la región. Sin embargo, todavía enfrenta el reto de que la bonanza permee a la población, sobre todo a los de menos recursos. Ingresos estancados, inflación alta en alimentos, alta informalidad y desigualdad, son algunas de las barreras.

El déficit fiscal o del presupuesto acumulado a setiembre del presente año alcanzó G. 3,30 billones (US$ 436 millones), equivalente al 0,9% del PIB, y anualizado del 2,4% del PIB informó el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que estima llegar a la meta del 1,9% (como tope) para fin de año.

A medida que la humanidad prolonga su esperanza de vida y extiende el período de vida saludable, se reconfiguran las dinámicas del retiro, y con ello surgen tanto retos como oportunidades para individuos, gobiernos y el sistema financiero. Así lo plantea un informe de Morgan Stanley titulado “Retirarse en la era del envejecimiento”.