30 de marzo de 2026
La DNIT emitió la resolución 49, que exige a las empresas proporcionar datos, rendir cuentas y dar explicaciones sobre sus reservas, con el declarado objetivo de forzarlas a convertir ese patrimonio en acciones o distribuirlas para que el fisco pueda sacarles una tajada. “¿Por qué no capitalizan?”, preguntó desafiante Óscar Orué, titular de la DNIT, como si en algún lugar del ordenamiento jurídico se le facultara al Estado, y mucho menos a él, a inmiscuirse en decisiones lícitas de los particulares. Este Gobierno gozó en sus primeros años de una expansión récord de las recaudaciones, pero, en contrapartida, no hizo su tarea de controlar el gasto público y de concretar reformas a tiempo. Si, desesperado por exprimir más a los contribuyentes, quiere crear un nuevo impuesto o ampliar una base imponible, no puede hacerlo de manera torcida y encubierta, recurriendo a un burdo “apriete”, fuera del marco de la ley y de la Constitución.



El ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, anunció que aplicarán una “economía de guerra” desde el Gobierno dentro del Estado, debido a una caída abrupta en las recaudaciones impositivas. Recalcó que no aumentarán impuestos y que se priorizarán los sectores de salud, seguridad, educación y protección social. Agregó sobre la reforma de la Caja Fiscal que la versión de Diputados se ajusta más a la versión del Ejecutivo.

El presidente Santiago Peña descartó ayer la idea de aumentar impuestos, como sugirió el senador cartista Silvio “Beto” Ovelar. Insistió en que el Estado debe contener los gastos corrientes. Admitió que actualmente hay una tensión en las cuentas fiscales.

La estructura de la masa tributaria en Paraguay evidencia una marcada concentración en un reducido grupo de contribuyentes. Aunque el universo total de inscriptos en el Registro Único de Contribuyentes (RUC) es de 1.286.708 según los últimos datos disponibles de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), la base efectiva que sostiene la recaudación es menor.