3 de enero de 2026
Entre los filósofos de la antigüedad de nombre más conocido tenemos a Diógenes de Sinope, el Cínico. El testimonio de su vida fue realmente impresionante. Vivía en un barril y no poseía otra cosa más que un manto para cubrirse, un candil para iluminarse, incluso durante el día, y un bastón que necesitaba para caminar. Ínterin caminaba por la ciudad y alguien le preguntaba: “¿Qué haces, Diógenes?”; él respondía: “Buscando un hombre honesto”.
