12 de marzo de 2026

El proyecto de ley con media sanción del Senado, que plantea quitar el manejo de los millonarios fondos del programa de Alimentación Escolar “Hambre Cero” a ciertos gobernadores, genera ya una grieta en la bancada cartista en Diputados, y las tensiones tienden a crecer.


Por segunda vez bajo la presidencia de Raúl Latorre, la Cámara de Diputados apunta a contratar un oneroso servicio de “cafetería” por más de 354 millones de guaraníes. La millonaria licitación, que va hasta 2027, es para adquirir café, cocido, yerba, leche entera y descremada, edulcorantes, “chipitas” y hasta “galletitas salvadas” (sic) para los legisladores.
Parece imposible que un programa social con recursos manejados por jerarcas políticos se salve del saqueo o del uso infame. Así, Hambre Cero, programa plausible, bastardeado por el manoteo y la extorsión clientelar, entró en un juego que está muy ardiente por afectar las internas de los angurrientos capitostes del poder y sus aliados.
En el departamento de Paraguarí estalló una disputa política dentro del propio oficialismo alrededor del programa Hambre Cero. Las denuncias cruzadas entre dirigentes colorados del cartismo vuelven a poner sobre la mesa lo que durante años fue un secreto a voces: detrás de la administración del programa escolar también existen intereses políticos, que muchas veces pesan más que el bienestar de los niños.

La diputada Johanna Ortega (Partido País Solidario) celebró en parte que una aparente disputa interna en el Partido Colorado de pie a plantear que todas las gobernaciones por igual sean investigadas en el uso de los fondos del programa de alimentación escolar “Hambre Cero”.