23 de marzo de 2026

La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) comunicó una serie de intervenciones técnicas que afectarán el suministro eléctrico en varias localidades en el día de mañana. Los trabajos incluyen cambios de conductores y adecuación de estructuras.

Un grupo de jóvenes, que se denominan “Noches Solidarias”, se organizaron para recolectar prendas, frazadas y comida, y recorren la capital y el área metropolitana para asistir a las personas que están en situación de calle ante el avance del frío.
El desastroso transporte público de pasajeros de la Gran Asunción, subsidiado a costa de los contribuyentes de todo el país y distinguido por el habitual chantaje impune de las “reguladas” de los transportistas, es uno de esos dramas nacionales que se perpetúan debido a la corrupción y a la ineficacia estatales. No se trata de que falten normas para regular alguna cuestión de interés general, sino de que las vigentes son letra muerta porque no se cumplen ni se hacen cumplir, sin que los responsables en uno u otro sentido reciban la condigna sanción. Un buen ejemplo de lo antedicho es la Ley N° 5230/14, “que establece el cobro electrónico del pasaje del transporte público” para todos los usuarios del país, pero que de hecho solo rige –a medias– en el área metropolitana de la capital y en Ciudad del Este.

Muchos usuarios del transporte público de pasajeros de Gran Asunción manifestaron ayer que a la hora de salida de sus lugares de trabajo la espera es cada vez más larga por la falta de ómnibus o por el extenso intervalo de salida de sus terminales. Algunos aguardan más de una hora para que llegue el ómnibus que deben abordar, dicen.
Nadie ignora que el transporte público de pasajeros de la Gran Asunción es una verdadera calamidad. Los usuarios deben realizar largas esperas para abordar un ómnibus vetusto y atestado, porque los “empresarios” del sector incumplen abiertamente las normas de la concesión del servicio, llegando al extremo de incurrir periódicamente en las odiosas “reguladas”. El control brilla por su ausencia y los infractores agremiados hacen de las suyas, sin que las víctimas tengan la opción real de recurrir a otras prestaciones, pues están en manos de unos desalmados, que no compiten entre sí y que en los últimos diez años han recibido de los contribuyentes nada menos que 805.797 millones de guaraníes en concepto de subsidio por el costo del pasaje.