11 de marzo de 2026

Empresas de diferentes países evalúan oportunidades y muestran un fuerte interés en sectores clave de Paraguay, según Rediex, que proyecta captar más de US$ 700 millones en inversión, respaldados por la confianza internacional y el “Plan Paraguay 2X”.
Una excelente noticia que recibimos la semana pasada, fue el anuncio oficial de la obtención del segundo grado de inversión para Paraguay. Un reconocimiento así no es un hecho menor, y nos ubica en una liga distinta de las que acostumbramos a jugar. Así que está muy bien celebrarlo, como también es importante entender cómo llegamos allí y qué implica.

La calificadora Standard and Poor’s en su informe sobre Paraguay, donde argumentó la mejora de la nota, proyecta un ritmo de crecimiento económico del 4% para los próximos años, con fuerte impulso de las inversiones, con lo cual esperan que haya un mejoramiento en los ingresos de los ciudadanos, con un PIB percápita que llegue a unos US$ 9.000 para el 2027.

La solvencia técnica del país blinda la economía frente al deterioro institucional y el desequilibrio de poderes, sostiene el economista José Ayala Cambra. Advirtió que “forzar las leyes a conveniencia” es un juego peligroso que ignora la verdadera amenaza: el amplio sector social desacoplado del éxito macroeconómico.
El grado de inversión otorgado por la consultora Standard & Poor’s a los títulos soberanos del Paraguay, y como derivación a la economía paraguaya en general, es algo muy auspicioso para el país, hay que decirlo sin rodeos. Con ello se reducirán las tasas de endeudamiento, se atraerán capitales de mejor calidad y se generarán más oportunidades para la población. La decisión se sustenta en hechos positivos que hemos destacado en nuestros editoriales, como el crecimiento económico sostenido, el control de la inflación y un escenario fiscal que, sin ser el ideal, es bueno si se lo compara con otros de la región. Pero el bosque no tiene que tapar el árbol. Hay nubarrones en el horizonte que no se pueden ni se deben ignorar.