7 de febrero de 2026
Es esencial en la vida de una persona elegir valores auténticos, de modo que pueda disfrutar de una felicidad verdadera, además de desarrollar sus talentos y colaborar con el progreso de la sociedad. Sin embargo, alrededor de cada uno hay falsos valores, que son trampas bien tendidas, zancadillas de maligno atractivo, listas para engatusar sin piedad. Los que caen en sus garras pagan un doloroso precio. Llamemos esto de materialismo insaciable, de individualismo neurótico, de hedonismo despistado o de ideología embaucadora.