16 de enero de 2026

La imagen es conocida: un gato de tres colores —blanco, negro y naranja— se estira al sol y alguien comenta: “Seguro es hembra”. Y casi siempre acierta. Lejos de ser un mito popular sin fundamento, la explicación de por qué la inmensa mayoría de los gatos calicó son hembras está escrita en sus cromosomas.

Molly es una gata hembra de tres años que destaca por su contextura robusta y su llamativo pelaje tricolor. Presenta una combinación de manchas en tonos marrón, negro y blanco que la hacen muy fácil de identificar. Esta pequeña compañera es el centro de atención de su hogar y su familia aguarda con esperanza cualquier noticia sobre su paradero.

Michi es una pequeña gata de raza cálico de siete meses que se distingue por su pelaje tricolor y una mancha oscura muy característica en su espalda. Al momento de su desaparición, llevaba un collar rojo con cascabel y un moño del mismo color. Es una gatita castrada, de temperamento muy miedoso y suele pasar mucho tiempo durmiendo, por lo que podría estar escondida en algún rincón tranquilo.

Dormir del tirón con un cachorro o un gatito recién llegado a casa suele ser más una aspiración que una realidad. Llantos, maullidos, juegos a medianoche y despertares constantes forman parte del primer choque entre las necesidades del animal y los horarios humanos.

Un gato de cabeza plana, considerado extinto en Tailandia, ha sido redescubierto tras tres décadas, revelando 29 avistamientos en su hábitat natural. Este acontecimiento, aunque alentador, subraya la urgente necesidad de conservación ante la fragmentación de su ecosistema.*

Reconocer cuándo un perro o gato necesita atención inmediata es vital. Más allá del susto, existen indicadores clínicos claros que definen si estamos ante una urgencia de guardia. Aprender a leer estas señales salva vidas y evita sufrimientos innecesarios.