7 de marzo de 2026

La “ley del silencio” impuesta en la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) no solo es de una cúpula administrativa; es una estructura blindada por funcionarios con salarios vip. Mientras los jefes se esconden tras “protocolos”, los responsables de comunicación perciben sumas astronómicas para filtrar —o negar— información pública. El contraste con administraciones anteriores evidencia un retroceso hacia el oscurantismo técnico.
