19 de febrero de 2026

Quien convive con un perro lo ha vivido: el animal se sienta, espera… y cuando por fin llega el premio, ya está olfateando otra cosa. Para los adiestradores, ese desfase tiene un nombre y una solución simple: la “regla de los tres segundos”, una pauta de timing que busca que el premio llegue casi de inmediato tras la conducta deseada.

El olfato canino, un mundo por descubrir, se revela como la clave para enriquecer la vida de nuestros compañeros peludos. Actividades simples en casa no solo calman la ansiedad, sino que transforman su energía en bienestar y equilibrio emocional.

MIAMI. Investigaciones de la Universidad Internacional de Florida revelan que exponer las manos al hielo puede transformar la percepción del ejercicio. Este estudio sugiere que el dolor previo podría incrementar el disfrute y la tolerancia al esfuerzo físico, desafiando conceptos establecidos.



Afrontar los tirones durante los paseos caninos es un desafío común, pero con estrategias basadas en refuerzo positivo y la elección adecuada de equipo, el proceso se transforma en un aprendizaje gratificante para ambos, dueño y perro.