29 de enero de 2026

Al salir del gimnasio, muchas personas no solo se sienten más ligeras o liberadas de estrés. También se perciben más atractivas, seguras y, con frecuencia, con mayor deseo sexual. No es una impresión aislada: detrás de esa especie de “subidón” después de entrenar hay una combinación de mecanismos hormonales, neurológicos y psicológicos que la ciencia lleva años intentando descifrar.

MIAMI. Investigaciones de la Universidad Internacional de Florida revelan que exponer las manos al hielo puede transformar la percepción del ejercicio. Este estudio sugiere que el dolor previo podría incrementar el disfrute y la tolerancia al esfuerzo físico, desafiando conceptos establecidos.



Afrontar los tirones durante los paseos caninos es un desafío común, pero con estrategias basadas en refuerzo positivo y la elección adecuada de equipo, el proceso se transforma en un aprendizaje gratificante para ambos, dueño y perro.

La adaptación del entrenamiento, respaldada por la OMS y el American College of Sports Medicine, no solo minimiza el riesgo de lesiones, sino que también potencia resultados a largo plazo al equilibrar carga y recuperación, ajustando cada paso a las necesidades individuales.