3 de mayo de 2026

El ingreso laboral en Paraguay exhibe diferencias marcadas entre categorías ocupacionales al comparar los datos del primer trimestre de 2017 con el de 2026. El promedio de ingreso mensual de la población ocupada total pasó de G. 2.288.700 en 2017 a G. 3.440.700 en 2026, lo que evidencia una expansión relevante de más de G. 1.150.000. Este incremento se observa en todas las categorías, aunque con intensidades distintas, lo que redefine la estructura relativa de ingresos en el mercado laboral. La evolución no solo muestra crecimiento, también deja en evidencia una segmentación persistente entre el empleo público, el sector privado y las demás formas de ocupación.

En el marco de este 1° de mayo, es importante recordar que el trabajo sigue siendo lo que siempre fue: no es solo una variable económica, sino el mecanismo principal de movilidad social, la base del bienestar familiar y el eje sobre el que se construye —o se destruye— el tejido de un país. Es, en definitiva, una decisión de futuro.
El 1 de mayo es el “Día Internacional de los Trabajadores”; es un feriado nacional inamovible, dedicado a reconocer y valorar la labor y el sacrificio diario de los seres humanos, que con su esfuerzo físico y mental, producen la riqueza económica y financiera de la sociedad. Se conmemoran las luchas y los logros de los trabajadores organizados, y se recuerda a las víctimas de las persecuciones por la promoción y defensa de los derechos sociales, permanentemente conculcados, olvidados o disminuidos por los gobiernos y las empresas capitalistas.

El mercado laboral presentó una leve mejora en el primer trimestre del año en su comparación anual, registrando por un lado, una baja en la tasa de desocupación de 5,5% a 5,3%. Por otra parte, se notó un aumento interanual en la subocupación por insuficiencia de tiempo desde 3,1% a 3,9%. Entre desempleados y subocupados afectaron a un total de 309.444 personas en la primera parte del año, según datos del INE.

Desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que la informalidad sigue siendo uno de los principales retos del país, que se ubica en torno al 60%, en un escenario marcado por la necesidad de fortalecer la formación y la inserción laboral de jóvenes.

La demanda de mano de obra calificada y la creciente presencia femenina en cargos estratégicos reflejan una transformación en el sector agropecuario, donde la experiencia, la formación técnica y la gestión de precisión cobran cada vez más importancia, según referentes del sector, que advierten sobre la escasez de perfiles y el avance de nuevos liderazgos en el campo.