19 de febrero de 2026

En muchas cocinas familiares, el mayor temor al preparar empanadas de carne no es el repulgue ni el horno: es abrir una y encontrar un relleno arenoso, apagado, sin jugo. La clave, coinciden cocineros y docentes gastronómicos, no está en “ponerle más grasa” a ciegas, sino en controlar dos momentos decisivos: la cocción de la carne y la aparición del llamado “juguito”, ese fondo sabroso que después se convierte en humedad dentro de la empanada. ¿Cómo se logra?





Ahora son mucho más fáciles porque se pueden comprar ya listos los discos de masa para freír u hornear, incluso de hojaldre. Pero en esta nota, también aprenderemos a hacer unas masas facilísimas y darles formas variadas, para poder diferenciar mejor cuando hacemos empanadas con distintos rellenos.