11 de febrero de 2026
Es un hecho notorio fácilmente comprobable que nuestro sistema educativo público desde hace décadas tiene graves problemas profundamente enraizados y prácticamente crónicos. Es cierto que la televisión, la quiebra de la familia, los cambios culturales, internet y, sobre todo, la cooptación por la ANR del personal directivo y docente del sector público, contribuyen al deterioro de la educación estatal en todos los niveles pedagógicos, pero no son esas las causas principales. Considero que las razones fundamentales de ese deterioro son la inconstitucional centralización y la escandalosa burocratización de la enseñanza pública.

La similitud entre los modelos políticos y de gobierno de las administraciones de Santiago Peña y Javier Milei como prolongaciones, respectivamente, de las de Horacio Cartes y Mauricio Macri es el tema de este artículo del politólogo Mario Larroza.

Madres esperan obtener un lugar para sus hijos que cursarán el nivel inicial en la Escuela Básica N.º 22 San José de Limpio. Algunas “guardan” lugares desde el sábado. Expresaron que por recomendación de otras madres que pasaron por la misma experiencia es mejor reservar un lugar días antes del anuncio del inicio de inscripción.
Abundan las discrepancias sobre la marcha del país, pero reina un consenso acerca de que la educación pública es un desastre, que no han logrado tan siquiera paliar los 22 ministros de la cartera que se han sucedido desde 1989, cuando empezó la llamada “era democrática”. Los gravísimos problemas que afronta resultan harto conocidos, pero no son abordados con la idoneidad, la honestidad y la energía necesarias para que las nuevas generaciones tengan un buen futuro en un mundo globalizado, en el que el conocimiento se torna cada vez más importante. Se espera que el futuro Gobierno consiga ordenar la casa y ponga fin a una ya larga y pesada cadena de fracasos, que condena al país a la pobreza.
El Ministerio de Educación y Ciencias es un tremendo monstruo burocrático, donde trabaja –o al menos figura en planilla– más de un tercio de todos los funcionarios de la Administración Central del Estado. Uno de los grandes problemas con los que se encuentran los que se hacen cargo de esa cartera es que lo urgente no les deja ocuparse de lo verdaderamente importante. Este período previo para la asunción de un nuevo Gobierno es ideal para identificar y planificar políticas y acciones destinadas a elevar de manera sustantiva el nivel de la educación pública paraguaya, por lo que el presidente electo, Santiago Peña, debería darle máxima prioridad a la designación de la persona que estará al frente. Para cuando la nueva administración entre en funciones, ya tendrá encima la elaboración del presupuesto para el año siguiente, las presiones internas, las amenazas de huelga, las licitaciones y terminará simplemente siguiendo la inercia y haciendo más de lo mismo, como siempre.