9 de marzo de 2026

Entre 2022 y 2024, el proceso de recuperación posterior a la pandemia cambió la dinámica de reducción de la pobreza en América Latina y el Caribe (ALC). A diferencia del período más crítico de la crisis sanitaria, cuando las transferencias públicas tuvieron un papel central para sostener los ingresos de los hogares, la etapa posterior se caracterizó por el fortalecimiento del mercado laboral. El aumento del empleo y de los salarios pasó a ser el principal motor de mejora en las condiciones de vida de la población.

El mercado creativo en Paraguay atraviesa un punto de inflexión. Lo que antes se medía en centímetros por columna o segundos al aire, hoy se traduce en una compleja red de interacciones digitales, algoritmos y una lucha feroz por el recurso más escaso de la era digital: la atención, que mueve US$ 300 millones anuales.

Paraguay comienza a posicionarse con mayor fuerza como un destino atractivo para los nómadas digitales en América Latina. Aunque todavía no cuenta con la visibilidad internacional de mercados consolidados como México o Colombia, el país ofrece una combinación de estabilidad macroeconómica, bajo costo de vida y ventajas fiscales que lo convierten en una alternativa cada vez más competitiva.

Paraguay consolidó ventajas reales en energía y estabilidad, pero el riesgo es convertir el “ser barato” en identidad. El salto pendiente es usar esa base para escalar en productividad y valor agregado, fortaleciendo instituciones, talento e infraestructura para atraer inversión de mayor calidad.

Tradicionalmente, el producto interno bruto (PIB) ha sido el rey de las métricas. Sin embargo, la conversación global en foros, entre líderes, economistas y organismos internacionales es que el PIB solo mide el tamaño de la economía, pero no la calidad de la vida humana. Ante esto nos saltan dos interrogantes incómodas: ¿Estamos construyendo un país con mejores números o un país con mejores oportunidades para sus ciudadanos? y ¿cómo medir efectivamente la prosperidad?

Los mercados laborales atraviesan una transformación acelerada impulsada por la aparición y difusión de nuevas habilidades, en particular aquellas vinculadas a las tecnologías digitales y la inteligencia artificial (IA). De acuerdo con el informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), “Cerrando brechas de habilidades para el futuro: creación de nuevos empleos en la era de la inteligencia artificial”, estas habilidades emergentes redefinen en la actualidad la demanda de empleo, los niveles salariales y la estructura ocupacional a escala global, con efectos diferenciados entre economías avanzadas y economías emergentes, entre ellas América Latina.