3 de febrero de 2026

Durante años, revisar el celular en la cama se ha convertido en un gesto casi automático: un último vistazo a las redes, responder mensajes pendientes, “revisar algo rápido”. Pero lo que parece un hábito inocente está erosionando, noche tras noche, la calidad del sueño. Frente a la luz fría de la pantalla, el libro de papel —o un lector sin retroiluminación intensa— vuelve a perfilarse como el mejor aliado para descansar.

Una tendencia viral en redes promueve rutinas extremas para lograr un sueño perfecto, desde colgarse del cuello hasta sellar la boca con cinta. Expertos alertan sobre sus riesgos y advierten que la obsesión por dormir bien podría empeorar el insomnio.



Cada vez más parejas eligen dormir en habitaciones separadas para mejorar el descanso. Pero, ¿cómo influye esta decisión en la intimidad y la conexión emocional? Analizamos si dormir separados fortalece o debilita el sexo y la relación de pareja.

El sueño cumple un rol clave en la salud y el bienestar en todas las etapas de la vida. Sin embargo, al superar los 60 años, muchos notan cambios en sus patrones de descanso: duermen menos, se despiertan más seguido o sienten que el sueño ya no es tan reparador como antes. Entender por qué sucede —y qué hacer al respecto— es esencial para cuidar la salud física, emocional y cognitiva.