16 de marzo de 2026
El último 21 de febrero, el tractorista Almir de Brum habría sido secuestrado en la colonia Yerutí (Canindeyú) presumiblemente por el grupo criminal que desde 2008 se hace llamar Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Hoy es el día en que aún no hay grandes novedades al respecto. Según la información, fueron movilizados los efectivos del Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) en la que sería un “área de influencia” del citado grupo criminal, cuyos miembros hoy no llegarían a 20, según el general Alberto Gaona, jefe del dispositivo citado. Solo se sabe que hay “muy buenas informaciones” que llevarían a realizar “operaciones tácticas exitosas”, según el ministro de Defensa Nacional, Óscar González. El nuevo secuestro debería servir para que de una vez por todas el Gobierno y la fuerza pública detecten los errores que han venido cometiendo: algo está fallando, hasta el punto de ponerlos en ridículo.

LIMA. La ola de violencia que vive Perú ha llegado hasta las aulas de colegios de Lima, a las que acuden los delincuentes para extorsionar a los directores, exigirles grandes sumas de dinero y amenazarles con atacar a los escolares, una situación ante la que las familias piden medidas urgentes de protección.
Es sabido que los agentes policiales paraguayos actúan del lado del bien y del mal, tanto que el neologismo “polibandi” ya se ha incorporado al vocabulario nacional. En los últimos días, algunos nuevos hechos pusieron de manifiesto que los delincuentes de uniforme son una lamentable realidad. En Canindeyú, tras haber cerrado la comisaría para salir a vender 286 kilos de droga, cuatro suboficiales fueron detenidos por miembros de la Armada. En Asunción, tres suboficiales armados pertenecientes nada menos que a la Dirección General de Inteligencia de la Policía Nacional, vestidos de civil, habrían intentado arrancar veinte millones de guaraníes al conductor de un vehículo que detuvieron. En Yby Pytã, también en Canindeyú, un suboficial, buscado por un intento de homicidio al asaltar en banda una estación de servicios, fue muerto a tiros por dos encapuchados en aparente ajuste de cuentas. La ciudadanía espera que el Gobierno aborde con toda decisión la limpieza de la casa infectada, para que no siga pareciéndose a un vulgar aguantadero.

La incidencia delincuencial que trastorna todo orden financiero posee una vinculación (indudable) con los grupos de ciberdelincuencia organizada, y que pueden determinarse (indistintamente) en nodos, híbridos “agrupados” o híbridos “extendidos”. Ante ello, estos métodos resultan a partir de una categoría de sucesos fraudulentos tanto en línea como fuera de la misma, emprendiendo “injustos” criminales que afectan los parámetros económicos.

La delincuencia juvenil es una realidad en nuestro país, así como en cualquier otro. Pero la diferencia en Paraguay radica en que aquí, los menores infractores ingresan al sistema penal y nunca más vuelven a ser los mismos. Así, esos delitos que fueron consecuencia de una vida de desprotección, dejan en el historial de los jóvenes una marca de por vida.
Tras la declaración de “emergencia departamental” por inseguridad en Itapúa, a fines de abril pasado, la Dirección de la Policía Nacional en el departamento lanzó el operativo “Itapúa segura”, que entre los meses de abril y junio casi duplicó el número de detenciones y aprehensiones de personas, por distintas causas: órdenes de captura por casos de robo, abuso de menor, hurto, entre otros. En este periodo “sacó de circulación” a 589 personas, superando las 254 de los tres primeros meses del año.