26 de enero de 2026

La satisfacción con la vida es un indicador que busca aproximarse a la percepción que tienen las personas sobre su bienestar general, más allá de las variables estrictamente económicas como el ingreso o el empleo. Este indicador se construye a partir de una pregunta directa a la población adulta, en la que se solicita a cada persona que evalúe su vida como un todo en una escala de 0 a 10, donde 0 representa la peor vida posible y 10 la mejor vida posible. La metodología utiliza la imagen de una escalera, en la que cada escalón refleja el nivel de satisfacción actual con la vida. Esta herramienta permite capturar una dimensión subjetiva del bienestar, que complementa los indicadores económicos tradicionales y ofrece una mirada más amplia sobre la calidad de vida de la población (Encuesta Mundial Gallup).


Paraguay enfrenta el desafío de reformular su modelo económico en un entorno de recursos limitados, creciente endeudamiento y demandas sociales insatisfechas. La ventana para emprender reformas estructurales se está cerrando, y ante esto, expertos alertan sobre la urgencia de actuar antes de que los problemas se profundicen y comprometan la estabilidad.

La misión técnica del FMI considera fundamental completar el plan de consolidación fiscal al 1,5% del PIB, para preservar la estabilidad macroeconómica; y realizar las reformas paramétricas en la Caja Fiscal, a fni de contener los riesgos fiscales a mediano y largo plazo.

La economía paraguaya atraviesa un periodo de notable crecimiento macro, proyectándose nuevamente para este año un repunte del 5,3% en el PIB, uno de los más altos de la región. Sin embargo, todavía enfrenta el reto de que la bonanza permee a la población, sobre todo a los de menos recursos. Ingresos estancados, inflación alta en alimentos, alta informalidad y desigualdad, son algunas de las barreras.

De acuerdo con los recientes ajustes en las proyecciones económicas oficiales, el PIB crecerá este año en 5,3%, una de las cifras más altas de los últimos años. Si bien persiste el optimismo sobre el desempeño económico, la percepción de los ciudadanos se deteriora por la caída dramática del poder adquisitivo, señala exministro de Hacienda. También hay preocupación por el incremento en cuentas “sin respaldo”

Durante más de un siglo, América Latina y el Caribe mostraron un desempeño económico persistentemente insatisfactorio. El informe del Banco Mundial, “Recuperar el siglo perdido de crecimiento: Hacia economías de aprendizaje en América Latina y el Caribe” (2025), plantea que la raíz del problema no se encuentra en los modelos de política económica aplicados, sino en la incapacidad de la región para convertirse en lo que los autores denominan “economías de aprendizaje”. Este concepto se refiere a países capaces de aprender a aprender: identificar oportunidades tecnológicas, asimilarlas y utilizarlas para impulsar su productividad y diversificación productiva.