6 de mayo de 2026
En la sesión de la semana pasada, la diputada Johanna Ortega, ante la constante e impertinente interrupción de un colega en el uso de la palabra, se acordó de su madre quien le decía: “Lo que uno no aprende en la casa, no va a aprender en la escuela. Lo que me parece llamativo es que en este recinto hay gente que no entendió y no aprendió ni en la casa, ni en la escuela, a respetar cuando otro habla”.
El Chief of Justice Mar- shall, en 1821, expresó: “Es muy cierto que este tribunal no asumirá jurisdicción si no debe; pero es igualmente cierto que debe ejercer jurisdicción cuando le corresponde. Nosotros no podemos pasarla por alto porque es dudosa. Cualesquiera sean las dudas o dificultades que presente un caso, debemos definirlo, si es traído ante nosotros. No tenemos más derecho a declinar el ejercicio de la jurisdicción que nos es conferida, que el de usurpar la que no nos es dada. Todo lo que podemos hacer es ejercitar nuestra mejor capacidad de juzgar, y conscientemente cumplir con nuestro deber”.
Quisiera referirme a un discurso que en los últimos tiempos ha cobrado influjo y viene eclipsando el derecho en Paraguay, el cual parece condensarse bien en una comprensión particular de la llamada pirámide de Kelsen. No sé cuándo comenzó este espectáculo, pero, antes de que empiece su siguiente temporada, me interesa llamar la atención sobre sus consecuencias negativas para la democracia constitucional.


SANTIAGO. Chile decidió mantener la Constitución impuesta durante la dictadura de Augusto Pinochet tras rechazar el domingo un proyecto redactado por un consejo controlado por la ultraderecha, y un año atrás otro elaborado por la izquierda.

SAN SALVADOR. Nayib Bukele, empresario y político por vocación, buscará en las elecciones generales de 2024 su elección para un segundo mandato en El Salvador, a pesar de que esto supone ir en contra de la Constitución, que prohíbe la reelección inmediata, y de múltiples llamados a respetar la carta magna.