5 de abril de 2025
El robo de cables es una situación que se registra hace varios años y siempre su impacto es “altísimo”, según detalló el presidente de la Compañía Paraguaya de Comunicaciones (Copaco), Óscar Stark. “Hacemos las denuncias a la Policía y a la Fiscalía”, comentó el funcionario. El gremio de industrias sustentables había denunciado la falta de control a las recicladoras que reciben metales valiosos para, entre otras cosas, realizar contrabando.
La casi quebrada Copaco comenzó a vender sus propiedades a instituciones públicas para cubrir los salarios de sus empleados debido a la falta de ingresos. Entre las ventas destacadas está un terreno de 13 hectáreas en el Puerto Botánico de Asunción, y otro predio de más de 20 hectáreas en Luque. Parte de los fondos también se destinarán al retiro voluntario de funcionarios. La estatal también está negociando con Conatel la venta de otros inmuebles en el interior del país.
Es de lamentar que las últimas declaraciones de Óscar Stark, presidente y único miembro del Directorio (!) de la Compañía Paraguaya de Comunicaciones (COPACO), no de motivos para el optimismo en relación a este verdadero lastre para el erario que, por lo demás, no presta ningún servicio relevante a la población. Según dijo, los ingresos de la empresa estatal solo alcanzan para abonar tributos, retribuir a unos 2.500 empleados y solventar su seguridad social, de lo que se infiere que es incapaz de pagar sus deudas de 110 millones de dólares que crecen a un ritmo de 10.000 millones de guaraníes mensuales, de cubrir los gastos de mantenimiento de sus equipos y de costear la modernización de la infraestructura. Siendo así, cabe insistir en la necesidad de liquidar o privatizar cuanto antes ese elefante blanco.
El presidente de la Compañía Paraguaya de Comunicaciones (Copaco) afirmó que está trabajando para reducir el plantel de funcionarios de la empresa, que está hundida en una crisis económica, con un déficit mensual estimado en 10 mil millones de guaraníes. La empresa tiene unos 2.500 empleados y necesita desprenderse de la mitad, según calculó.
Funcionarios de la Copaco se movilizaron de nuevo esta mañana frente a la sede central de la institución para exigir el pago de sus salarios atrasados correspondientes a noviembre y diciembre, así como el pago del aguinaldo. Señalaron que no tienen la culpa de la catastrófica situación financiera de la empresa.
La ruinosa Copaco, que hasta junio de este año adeudaba 833.000 millones de guaraníes y cuyos ingresos no alcanzan tan siquiera para abonar puntualmente los salarios de sus 2.500 empleados, seguirá siendo un lastre para los contribuyentes, absorbiendo fondos que podrían tener mucho mejores destinos. En efecto, como el “plan estratégico” anunciado bajo el actual Gobierno, que implicaba buscar capital privado bajo la figura del riesgo compartido, no parece haber dado frutos, el Congreso resolvió de pronto que unos 1.300 empleados sean trasladados en forma definitiva a las ya sobrepobladas entidades públicas e incluidos en el Presupuesto nacional, para aligerar las cuentas de la empresa y por ende aumentar el déficit presupuestario anual. Solo el clientelismo y la politiquería pueden explicar que Juan Pueblo continúe cargando sobre sus espaldas con este costoso elefante blanco.