4 de mayo de 2026

Ese frasco que promete “articulaciones jóvenes” para tu perro mayor o “piel y pelo perfectos” para tu gato suena tentador. Pero el colágeno no es magia: en mascotas puede tener un lugar, aunque no siempre justifica el gasto —y depende del caso.


Podemos afirmar que tomar colágeno se ha asociado con una serie de beneficios para la salud y sin riesgos conocidos. El colágeno es una proteína del cuerpo que abunda en él hasta cierta edad. En respuesta, la industria cosmética ha puesto a disposición el colágeno en diversas presentaciones (cápsulas, polvos, hidrolizados, doblemente hidrolizados). Se les adjudica todo tipo de beneficios, desde los asociados al mejoramiento inmunitario a la “juventud eterna”, la desaparición de arrugas, la salud de las articulaciones, etc.


El colágeno es una proteína presente en forma natural en la piel, cuya función es darle soporte y estructura. A partir de los 25 años la producción del colágeno disminuye en 1% en forma anual y como es responsable de la firmeza y elasticidad de la piel, es natural que la misma pierda gradualmente el sostén. Esto provoca el descenso de los tejidos y que el rostro vaya perdiendo su contorno natural.

En materia de rejuvenecimiento facial uno de los tratamientos que más se utilizan para disimular las líneas de expresión y agregarle colágeno al rostro son los hilos tensores. Es una opción no quirúrgica para quienes quieren obtener resultados rápidos sin los riesgos que conlleva una cirugía. Es también una alternativa al bótox, según sostiene la esteticista Silvia Ayala.