23 de abril de 2026

Entre Guadalupe y Martinica, en el arco de las Antillas Menores, Dominica aparece como una silueta verde y empinada: selva húmeda, ríos cortos y claros, playas de arena oscura y vapor que asoma desde el interior. Es un destino caribeño con ritmo propio, ideal para combinar mar, caminatas y encuentros cercanos con la fauna marina.


Entre casas color pastel, puentes flotantes y el brillo constante del Caribe, Willemstad guarda un secreto bien a la vista: sus mercados. Bajo techos de zinc, toldos improvisados y puestos que cambian con la hora del día, la capital de Curazao despliega una cocina que mezcla raíces africanas, herencia europea y sabor isleño en cada plato.

De acuerdo con el informe “Perspectivas económicas mundiales” del Banco Mundial (BM), la economía de América Latina y el Caribe (ALC) enfrenta el año 2026 en un contexto global marcado por una desaceleración moderada del crecimiento, mayores tensiones comerciales y condiciones financieras que, aunque algo más favorables que en años recientes, aún reflejan un elevado grado de incertidumbre. Tras un desempeño relativamente estable en 2025, la región se encamina a una etapa en la que los desafíos estructurales vuelven a ocupar un lugar central en la agenda económica, al tiempo que surgen oportunidades asociadas a la reorganización del comercio internacional y a la consolidación de la estabilidad macroeconómica en varios países.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) define a la población urbana ocupada en empleos de baja productividad como aquella que trabaja en condiciones caracterizadas por precariedad salarial, inestabilidad laboral y limitada o nula cobertura de seguridad social.

La belleza de las playas siempre ha sido un tema de disputa para los amantes del mar y los destinos paradisíacos. Sudamérica y el Caribe son dos regiones reconocidas por ofrecer experiencias únicas y diversas para los turistas que buscan disfrutar de la costa. ¿Cuál elegir?