17 de febrero de 2026

Invertir en educación en Paraguay no es solo un objetivo social, sino una estrategia financiera de alto retorno: aumentar la escolaridad a 12 años podría elevar los ingresos individuales en un 17% a largo plazo. Según el último Índice de Capital Humano (HCI+) del Banco Mundial, el sistema educativo actual es el principal “cuello de botella” que frena la productividad y perpetúa la pobreza en el país.

Paraguay se enfrenta a importantes desafíos en la generación y utilización de su capital humano. El país se ubica en el último lugar en el Índice de Capital Humano (ICH) con 0,53 puntos cuando el promedio regional de América Latina y el Caribe (ALC), así como del Ingreso Medio Alto (IMA) es de 0,56. A modo de referenciar, en una escala de 0 a 1, se aplica 1 si el niño que nace hoy en día puede llegar a gozar de “plena salud” (estado en el que la persona no sufre retraso del crecimiento y vive, como mínimo, hasta los 60 años) y alcanzar todo su “potencial en la educación formal” (posibilidad de asistir durante 14 años a un establecimiento educativo de alta calidad hasta los 18 años), de acuerdo con el Banco Mundial (BM).

Estudios realizados concluyen que la formación profesional aumenta los ingresos “per cápita” y el poder adquisitivo de los consumidores, además mejora la calidad de los bienes producidos por trabajadores cualificados (Antonelli, 2016). Paraguay necesita seguir priorizando al Capital Humano Avanzado (CHA) como política pública en pos del desarrollo. Así, invertir en personas a través de la nutrición, atención médica, educación de calidad, empleo y capacidades ayuda a desarrollar el capital humano, lo que resulta clave para poner fin a la pobreza extrema y crear sociedades más inclusivas.

Los principales factores en la teoría de la producción son: la tierra, el capital físico y el trabajo, que se articulan con la tecnología disponible para producir. En este marco, la inversión en capital humano fortalece la capacidad de trabajo y mejora el nivel de tecnología.


La etapa de crecimiento y desarrollo en la vida desde el nacimiento hasta finalizar la educativa es fundamental para la formación del capital humano. Según definición del Banco Mundial (BM), el capital humano es el conjunto de conocimientos, capacidades y salud que personas acumulan e invierten a lo largo de su vida para desplegar su potencial como miembros productivos de la sociedad. Invertir en personas a través de nutrición, atención médica, educación de calidad, empleo y capacidades ayuda a desarrollar el capital humano, lo que es clave para poner fin a la pobreza extrema y crear sociedad más inclusiva.