19 de abril de 2026
Es la palabra que más se aproxima para describir el nulo accionar de las autoridades nacionales, que nada hicieron para evitar el tempranero aislamiento de los pobladores del Alto Paraguay, comenzando por el propio presidente de la República, Santiago Peña, y su ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión, principales responsables por no priorizar trabajos serios y responsables en la reparación de los caminos.
El famoso eslogan oficial de que “vamos a estar mejor” sí parece haberse cumplido... al menos para algunos. Porque desde el departamento de San Pedro lo que se percibe no es precisamente bienestar general, sino más bien que los únicos que claramente están mejor son las autoridades políticas, mientras el pueblo sigue cada vez peor. Tal vez hubo un pequeño malentendido: nunca dijeron quiénes iban a estar mejor.
Entre las numerosas necesidades sociales por las que a diario atraviesan los pobladores del Alto Paraguay, sin duda, la más importante es el tema vial, atendiendo que por la falta de caminos de todo tiempo, de manera permanente, las familias de la zona viven aisladas por largos meses.
La improvisación estatal en el Alto Paraguay en obras públicas y sociales sobresale a cada momento, y el costo que deben pagar los pobladores es altísimo, pues al final son estas familias, sobre todo las más humildes, las que cargan con esta verdadera cruz de abandono y sufrimiento diario.
En las tradiciones más arraigadas del interior profundo de nuestro país, la Navidad representa un momento en que los niños, principalmente de escasos recursos, reciben regalos de parte de comisiones vecinales, eclesiales o políticas de la zona. Las lluvias de la semana no dieron tregua y los precarios caminos del departamento volvieron a mostrar los años de desidia. Papá Noel abandonó los trineos estancados en barro para dar uso a sus botas y llegar hasta los puntos más recónditos en tractor.
En el Alto Paraguay, las promesas incumplidas por parte del Gobierno central hasta parecería normal, atendiendo la absoluta desidia estatal en temas tan sensibles, que podrían significar la anhelada mejor calidad de vida para las humildes familias que viven en esta zona chaqueña.