21 de enero de 2026

Teniendo en cuenta las características de nuestro clima tropical, la afluencia de personas en los días de la festividad Mariana en Caacupé y el calor acentuado trae como consecuencia mayor contaminación de los alimentos e intoxicaciones.

Por si aún hacía falta mostrarlo, el drama sanitario del país ha quedado bien reflejado en el crudo testimonio del doctor Carlos Morínigo, exministro de Salud Pública y Bienestar Social y exgerente de Salud del IPS, que hoy presta servicios en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram). La magra alimentación y hasta la falta de ella que sufrirían los pacientes son conmovedoras. Según dijo el citado médico, ellos necesitan proteínas, pero no hay leche y la comida que reciben suele ser lamentable. Comprensiblemente indignado, el médico reclamó que los pacientes sean tratados con respeto y que tengan un sustento digno. También dio a entender que, a veces, el personal hospitalario aporta para la compra de insumos. Como la salud pública es cuestión de todos, su defensa exige la participación ciudadana, mediante la denuncia firme y sostenida de sus precariedades, para que las respectivas autoridades no sigan burlándose de quienes los mantienen con los impuestos que pagan.

El mito de que los gatos deben beber leche es muy común. Muchas representaciones populares muestran a los gatos disfrutando de un plato leche, lo que lleva a la creencia generalizada de que este es un alimento esencial en su dieta. Sin embargo, la realidad puede ser bastante diferente y, de hecho, darles leche a los gatos no siempre es recomendable.

BARCELONA. Un innovador estudio revela cómo el hidrolizado de gusanos, al integrarse en brownies y lácteos, puede transformar la percepción de las proteínas alternativas, evidenciando su aceptación por los consumidores y abriendo nuevas vías hacia una alimentación sostenible.