3 de febrero de 2026
Como cada año, cuando febrero toca la puerta, trae consigo una valija de historia y recuerdos, y la noche que rompió cadenas y encendió esperanzas vuelve a ser protagonista. Hace treinta y siete años, en la madrugada del 2 y el 3 de febrero de 1989, el país se encontraba en camino de de una transformación profunda y a punto de abrazar la añorada democracia. Lo que ocurrió en esas horas tensas no fue solo un golpe militar, sino una ruptura decisiva en el alma de la nación, el fin de la dictadura más longeva de América Latina, aunque hoy en día muchos quieres disfrazar al dictador de “presidente constitucional”. Esta barbaridad es reivindicada hoy hasta por algunos personajes del propio Gobierno.
Estudiantes realizaron un mitin frente a la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes) para exigir la renuncia de José Duarte Penayo, presidente de dicha institución e hijo del expresidente Nicanor Duarte Frutos. Denuncian que este reivindica la dictadura. La sede estuvo rodeada por más policías que manifestantes.

Estudiantes de la UNA organizan hoy una protesta exigiendo la salida del presidente de la Aneaes, José Duarte Penayo, por reivindicar la dictadura de Alfredo Stroessner y por minimizar las torturas y desapariciones del régimen. La convocatoria es para las 18:30 frente al edificio de la Agencia.

El escritor Bernardo Neri Fariña señaló que fueron desacertadas las expresiones brindadas por el titular de la Aneaes, quien reivindicó la dictadura de Alfredo Stressner. Manifestó que hoy, las instituciones están tan débiles como antes del 89 y en manos de una sola persona.
Juan José Farías iba diariamente a Clorinda a vender helados. El 7 de marzo de 1969 lo apresó la policía. El 11 de marzo murió en Investigaciones. Mario Arzamendia repartía el periódico Sendero. Fue detenido el 5 de abril de 1976. El 11 de setiembre su esposa retiró su cadáver del Policlínico Policial. Dos muertos. Muy poco para una dictadura “benigna”.
Así como la corrupción, la impunidad es otro de los males que llevamos en la piel como país desde hace muchos años, y es que esta última, aparentemente, se combate con rabia solamente cuando los acusados son de otros partidos o disidentes del mismo gobierno. Es así que numerosos casos relacionados a robos, corrupción y otros males quedaron en la nada misma.