20 de abril de 2026
Si este diario se ocupa con insistencia del Alto Paraguay es porque su sempiterna marginación viola derechos básicos de sus pobladores; de hecho, son discriminados en cuanto al acceso a la “igualdad de oportunidades en la participación de los beneficios de la naturaleza, de los bienes materiales y de la cultura”, que el Estado debe garantizar “a todos los habitantes de la República”, según el Art. 47 de la Constitución. Los del citado departamento no pueden acceder con plenitud a servicios esenciales como la salud y la educación públicas, a causa del aislamiento resultante de la inoperancia y la corruptela de las autoridades locales y nacionales. Es más, numerosos trabajadores quedan desocupados y los productos de la canasta familiar se encarecen debido a los problemas de abastecimiento.
La ministra de Salud Pública, María Teresa Barán, durante la reciente entrega de ambulancias para el Alto Paraguay, dijo que con esto se aseguran las evacuaciones de pacientes de la zona hacia hospitales de otras regiones, tanto por tierra, agua y aire, a través de los traslados aéreos, por lo que se logra sacar al departamento del aislamiento.
Una vez más, el presidente de la República, Santiago Peña, prometió sacar del aislamiento al Alto Paraguay, para lo cual dijo que asfaltaría los caminos del departamento, citando el trayecto que parte desde la Bioceánica hasta Toro Pampa y llega hasta Bahía Negra. La promesa la realizó el jueves en Carmelo Peralta.

Por cuarta vez, el presidente de la República, Santiago Peña, volvió a prometer que sacará del aislamiento a Fuerte Olimpo y Bahía Negra. Sin embargo, a dos años de mandato, no logró colocar un centímetro de asfalto en el departamento de Alto Paraguay. El mandatario estuvo el jueves último en Carmelo Peralta para verificar la construcción del puente de la bioceánica y fue allí donde hizo el anuncio.
Por sobrados motivos, este diario viene ocupándose con insistencia del Alto Paraguay, un departamento marginado de las políticas públicas, como si sus pobladores no tuvieran derecho a contar, entre otras cosas, con una infraestructura vial y unos servicios sanitarios que sean al menos aceptables. Están abandonados a la buena de Dios, debido a la negligencia de los ministerios competentes y a la corrupción de las autoridades departamentales, sin que aún se avizore la conclusión del drama, pese a los continuos reclamos. Esos paraguayos “de segunda” no deben seguir expuestos a quedar aislados durante más de cien días, como hasta hace poco, porque los caminos son intransitables. Tampoco es tolerable que no puedan ser atendidos en un Hospital Regional que, desde inicios del año, ni siquiera cuenta con un anestesista.
Durante su informe de gestión por el segundo año de mandato como presidente de la República, Santiago Peña expresó, entre varias otras cosas, lo siguiente: “Permítanme compartirles una verdad que la historia nos enseña una y otra vez: los pueblos que se aislan, perecen. Los que se conectan, prosperan”. Cuánta razón tenía el primer mandatario al recordar esta realidad.