9 de abril de 2026

Cuando en una pareja uno recarga energía en silencio y el otro la encuentra en una mesa llena, el amor no falla: se descoordina. En la era de notificaciones y planes infinitos, estos acuerdos simples ayudan a que ambos respiren sin apagarse.

El 31 de marzo, el Día Internacional de la Visibilidad Trans pone en primer plano vidas que suelen quedar reducidas a estigmas. También abre una conversación urgente: cómo cambian el deseo, el placer y los vínculos cuando el cuerpo y la identidad se reconectan tras la transición.

“¿Está mal tener sexo en Semana Santa?”, se preguntan muchos. Entre culpa, chistes y advertencias familiares, se mezclan religión, costumbre y mito. Lo que se considera “prohibición” suele ser otra cosa: una práctica cultural.

La etiqueta “activo” o “pasivo” puede ordenar el deseo, pero también encorsetarlo. En apps, en pareja o en encuentros casuales, esa división suele traer presión, vergüenza y malentendidos. La evidencia sugiere otra cosa: el placer es más flexible.


Para algunas parejas, un espejo en la habitación puede ser un recurso erótico. Para otras, es un obstáculo real: el simple hecho de verse reflejadas durante la intimidad dispara incomodidad, vergüenza o pánico.