4 de febrero de 2026

Cada 14 de febrero se repite lo mismo: restaurantes llenos, flores agotadas, redes sociales inundadas de fotos de ramos y cenas perfectas. Pero detrás del decorado romántico, muchos terapeutas de pareja reportan algo menos glamuroso: un aumento de discusiones, frustraciones y rupturas justo en el Día de los Enamorados.


Cuando una persona llega a casa cargada de tensión y la otra, en cuestión de minutos, acaba igual de irritada, angustiada o agotada, suele decirse que hay “mala energía” en el ambiente. La psicología relacional le pone otro nombre: parejas “esponja”, vínculos en los que uno —o ambos— tienden a absorber de forma automática el estado emocional del otro.

Al salir del gimnasio, muchas personas no solo se sienten más ligeras o liberadas de estrés. También se perciben más atractivas, seguras y, con frecuencia, con mayor deseo sexual. No es una impresión aislada: detrás de esa especie de “subidón” después de entrenar hay una combinación de mecanismos hormonales, neurológicos y psicológicos que la ciencia lleva años intentando descifrar.

Un beso puede encender una historia… o apagarla en segundos. En la era de las apps de citas y los encuentros fugaces, el beso francés sigue siendo una especie de examen emocional: se aprueba o se suspende en pocos segundos, y la nota puede decidir si habrá una segunda cita o no.

Las vacaciones revitalizan las relaciones, pero el regreso a la rutina puede generar desilusión. Expertos sugieren estrategias para mantener la conexión, evitando que la intensidad del verano se apague en el día a día.