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Los jóvenes de los partidos políticos de oposición cerraron la marcha y el acto central en la Plaza de la Democracia de la movilización del miércoles último. Los voceros leyeron un manifiesto por turno, en el que expresaron sus reclamos al Gobierno e hicieron duras críticas a Santiago Peña.
“¡Marchamos porque estamos hartos de que la plata del pueblo termine en manos de corruptos! ¡Mientras faltan insumos en hospitales, escuelas y barrios! ¡Unos pocos se llenan el bolsillo! ¡Casos como los de Lalo Gomes, de la corrupción en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados muestran cómo los poderosos manipulan la justicia a su beneficio! ¡Mientras a las familias paraguayas les falta todo!”, expresaron en un manifiesto.
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“¡Marchamos porque el cartismo tomó el control del Estado para garantizar la impunidad! ¡Hay parlamentarios que obedecen sin cuestionar! ¡La justicia responde solo a las mafias! ¡Las leyes solo castigan a los débiles mientras que los poderosos hacen lo que quieren! frente a esto, solo la lucha y la movilización popular pueden frenar tanta corrupción!”, agregaron.

Paraguayos eligen entre comer o comprar remedios.
“Salimos a las calles porque el hartazgo llegó a un límite, vivimos en un Paraguay donde todo cuesta más y nos quitan los derechos cada día. Marchamos porque cuando un familiar se enferma sabemos que el hospital público no tiene médicos, camas ni remedios. En los barrios y en el interior la salud pública está en terapia. No es justo que la mayoría de los paraguayos deban elegir entre comer o comprar remedios. Marchamos porque queremos un sistema de salud digno y accesible para todos”, expresaron entre aplausos de los presentes.
Indicaron que las juventudes marchan porque “la mayoría trabaja mucho y gana poco. Hay sueldos que no alcanzan ni para la comida del mes. Y muchos trabajan sin contrato, seguro, jubilación y sin llegar al salario mínimo. En lugar de mejorar la situación, el Gobierno aprueba reformas que nos quitan derechos y profundizan la precariedad, especialmente en la juventud paraguaya”.
Subrayaron que en Paraguay la informalidad laboral y los contratos irregulares son la norma, dejando a los trabajadores desprotegidos y obligados a enfrentar la incertidumbre. “No queremos seguir sobreviviendo, exigimos trabajo digno que nos permita vivir con seguridad y con las garantías de un futuro justo”, manifestaron.

Ni soñar con casa propia
En otro momento indicaron que los jóvenes del Paraguay no pueden soñar con tener casa propia mientras que al mismo tiempo campesinos, indígenas y asentamientos urbanos son expulsados de su comunidades con violencia. “En la misma capital, barrios como los bañados no tienen agua potable ni plantas de saneamiento. La tierra y la vivienda son derechos, exigimos el fin de los desalojos violentos y la vivienda digna”, manifestaron.
En cuanto a la educación, indicaron que las escuelas se “caen a pedazos” ya que se necesitan obras de infraestructura, profesores, kit escolares, alimentos de buena calidad y agua potable. También reclamaron un acceso igualitario e equitativo a la educación universitaria y defendieron el acceso al plan Arancel Cero el cual advierten que el gobierno de turno intenta anular.
“Nos manifestamos porque nunca van a tener la comodidad de nuestro silencio” y “Cada vez hay más represión”, expresaron, al recordar el asesinato de Rodrigo Quintana.
“Marchamos porque viajar en colectivo es una pesadilla”, sentenciaron además. “Queremos un transporte digno que nos devuelva el tiempo perdido en las paradas”, aseveraron.
Igualmente, dijeron que no quieren más promesas vacías en casos de violencia contra la mujer.